La raíces de esta bodega se pierden en el tiempo y en la historia del Priorat, una comarca tan escondida como portentosa, tan áspera como generosa. Su vocación es la viticultura y su objetivo radica, en primer lugar, en el cuidado de unas viñas que crecen a duras penas sobre una tierra difícil, compleja y luchada hasta el extremo por la mano de hombres y mujeres. Saben que el buen vino nace en la viña y también que los vinos excelentes son capaces de expresar la esencia del terruño que los ha originado y trabajan para ofrecer vinos que, fuera de calificativos, tengan un largo recorrido, busquen sensaciones y persistan en la memoria de quien los prueban. Este es su compromiso, fundamentado en sus ideas y valores.